Minimalizar el Consumo no es lo Mismo que Minimizarlo

El ejemplo clásico que creo ha contribuido a confundir las dos nociones es el famoso reto de vivir poseyendo solo cien objetos.

No es que no vea ningún valor en el experimento: seguramente a mucha gente puede resultarle útil fijarse un número máximo de ítems de antemano, aunque sea arbitrario, para forzarse a reflexionar sobre si todas las cosas que posee hacen un aporte significativamente valioso para sus vidas.

Pero no hay que perder de vista que lo principal está en alinear nuestras decisiones de consumo con nuestros valores más significativos, lo cual puede muy bien lograrse poseyendo mucho más de 100 objetos.

Un ejemplo obvio sería el del coleccionista apasioando. Es lógico que a medida que pasen los años su colección vaya creciendo. Puede que el coleccionista minimalice sus decisiones de consumo deshaciéndose de gran parte de otras cosas que le ocupan espacio, pero que luego use espacio para hacer sitio a más ítems de su colección.

A mi me dio hace unos años por deshacerme de todos mis libros físicos y sustituirlos por electrónicos. Pero la decisión se basó más en la conveniencia de una biblioteca electrónica para la vida que llevaba en ese entonces, cuando viajaba casi 11 meses al año. Ahora que estoy asentado en una ciudad, la idea de volver a construir poco a poco una biblioteca de libros de papel se me hace cada vez más atractiva; por alguna razón, la experiencia de leer en papel se me ha ido haciendo cada vez más placentera que la de leer en pantalla.

El reto estaría en el criterio para seleccionar un libro que añadir a la biblioteca. Una biblioteca con muchos libros que no se han leído, o que leímos y no nos aportaron nada significativo, o que no nos tienten a releer o referenciar al menos un par de veces al año, es menos minimalista que una biblioteca en la que solo caben nuestras joyas de lectura más preciadas. Pero eso no quiere decir que la primera necesariamente deba contener más libros que la segunda.

Bien podría ser una biblioteca minimalista...

Bien podría ser una biblioteca minimalista…

Consumir minimalistamente

Lo que sigue es algo así como una guía práctica para minimalizar el consumo. Los ítems de la lista están ordenados descendientemente según su importancia:

Aceptar que el problema fundamental no es el consumo en sí mismo. Como comentábamos hace unas semanas, el conusmismo es fundamentalmente una patología creada por dedicarle la mayor parte de tu tiempo y energía a un trabajo que no te aporta nada más que un ingreso. De poco sirven los experimentos de los cien objetos, los ejercicios de mindfulness, aprender a manejar la avalancha informativa, o cualquier otra técnica de las que tanto hablamos en la blogsfera minimalista si la mayor parte del día la pasas sentado en un cubículo esperando ansiosamente que llegue la hora en que se acaba esa tortura cotidiana. En esa situación sí que tiene sentido recortar el consumo lo más posible, pero sobre todo para salir de deudas y armar un colchón de ahorro mínimo del que puedas vivir un tiempito después de presentarle la renuncia a tu jefe y emprender tu huida del mercado de trabajo.

Convertirte en un maestro de tu arte, en un hacker. Una vez dejado atrás ese trabajo zombificante, lo más seguro es que la brújula interna se te empiece a calibrar por sí sola, que empieces a descubrir los valores con los que te identificas genuinamente y a aclararte sobre cómo alinear tu trabajo a esos valores. Al menos en mi caso fue así. Pero si dejar atrás tu trabajo actual sin saber lo que quieres hacer después te aterroriza, hoy en día hay más recursos que nunca para ayudarte en ese proceso. Una vez te redescubras verás que la división entre trabajo y ocio empieza a ser menos nítida: verás tu trabajo como un arte, algo que tiene sentido hacer independientemente del ingreso que te genera. Esto no solo alivia el impulso hacia el consumismo y otras formas de conducta evasiva, sino que lleva naturalmente a priorizarizar el gasto de dinero en todo aquello que te ayude a hacerte un maestro de tu arte, un hacker: educación, herramientas, experiencias que te sirvan de inspiración, afinar facultades físicas y mentales, etc.

Consumir prioritariamente productos y servicios minimalistas. A medida que vamos adoptando el paradigma minimalista seguramente nos será más satisfactorio consumir productos y servicios producidos con criterios minimalistas, osea, por empresas que se toman su trabajo como un arte, satisfacen un nicho muy claramente definido, incorporan un alto grado de conocimiento e innovación en lo que hacen y ofrecen una excelente relación calidad-precio. Por lo general las empresas minimalistas tienden naturalmente a operar a pequeña escala, a tener relaciones armónicas con su entorno, y a organizarse horizontal ó cooperativamente. Por eso es de esperarse que el minimalismo existencial se refuerce a medida que avanzamos hacia el modo de producción p2p. Consumir minimalistamente es preferir ir dos veces al mes a comer en restaurantes artesanales atendidos por sus propios dueños que comer todos los días en la sucursal de una cadena de restaurantes, preferir un bolso deportivo Datsusara a un Nike, o preferir usar herramientas de software libre que propietario.

Más experiencias, menos posesiones. Otro ángulo interesante para minimalizar el consumo es el de gastar más dinero en generar experiencias que en adquirir objetos materiales. Este principio cuenta con una buena cantidad de evidencia científica que la respalda, pero los minimalistas existenciales la adoptamos espontánea e intuitivamente: preferimos salir con amigos a comer o ir al cine que comprarnos ropa nueva, hacer un buen viaje que cambiar los muebles, o apuntarnos en un curso para aprender sobre un tema interesante que comprar un horno microondas nuevo.

Bien podría ser un horno microondas minimalista...

Bien podría ser un horno microondas minimalista…

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Fotos por Kevin Morris y Dan Tantrum

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7 thoughts on “Minimalizar el Consumo no es lo Mismo que Minimizarlo

  1. Tu postura me parece bastante sensata Alan. El minimalismo me parece bien como filosofía pero sin perder la cabeza y olvidar que debería ser un medio y no un fin en sí mismo.
    Quizá no estoy demasiado de acuerdo en lo de consumir productos minimalistas. Por las economías de escala rara vez las empresas minimalistas que se toman su trabajo como un arte suelen ser las que tienen mejor relación calidad/precio aunque el factor calidad siempre es discutible.
    Por otro lado en cuanto a lo del trabajo, me parece muy bien que entiendas la posición de los que creen que lanzarse del todo a la piscina quizá no sea lo más conveniente. A ti te salió bien y a otra gente también, pero no todo el mundo está dispuesto a tomar ese riesgo ni tiene una situación que le permita hacerlo de la misma manera.
    Un saludo.

  2. Alan Furth says:

    Bueno en cuanto a la calidad/precio de los productos minimalistas es verdad que en ciertos sectores no cuentan con una ventaja de costos, por lo general porque compiten contra monstruos corporativos hiper-subsidiados, como puede ser en el caso de productos agrícolas producidos orgánicos en huertas locales vs. transgénicos producidos en granjas industriales de monocultivo. En esos casos habría que ver bien si a uno no le sale mejor consumir menos del producto minimalista de mayor calidad que más del de menor calidad. Y cuando hablo de mayor calidad de los productos minimalistas me refiero también a atributos como el menor daño ecológico y mejor impacto comunitario que suelen naturalmente tienen las empresas que los producen. Pero en cualquier caso, la reducción de la escala óptima de producción está eliminando esa desventaja de costos: el ejemplo más claro es el del software libre, pero también lo vemos en muchos otros sectores… ¿viste los precios de los bolsos de Datsusara? No me parece que estén muy lejos de los de Nike… de hecho ellos también subcontratan su producción en China, quizás si produjesen localmente sus costos serían más altos… pero eso también ilustra que incluso la producción industrial básica como la que predomina en China está reduciendo escala óptima aceleradamente…

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