Chau Facebook

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Ya tenía casi dos años que prácticamente no usaba mi cuenta de Facebook, pero hasta hace un par de semanas la mantenía activa por inercia. Pensaba que con no usarla me era suficiente, que no podía hacerme daño el tenerla activa por si algún día se me ocurría, a lo mejor, contactar a alguien a quien no pudiese contactar de otra manera.

Pero no me costó demasiado ver la trampa en ese razonamiento. Primero, la probablidad de no poder contactar a alguien por una vía diferente a Facebook, dado lo enormemente fácil que resulta comunicarse con cualquier persona hoy en día a través de internet, es prácticamente nula.

Segundo y más importante: si es verdad que Facebook es la única manera de comunicarme en línea con una persona en particualr, y si es verdad que desde hace un par de años ni siquiera hemos hecho un esfuerzo mutuo para intercambiar direcciones de email… entonces nuestra conexión sencillamente no es lo suficientemente genuina y nuestra “amistad” de Facebook es simple y llanamente una ilusión que no tiene sentido mantener.

Y es que en realidad eso es de lo que se trata Facebook: de banalizar el uso de internet y de las conexiones que puede establecer entre las personas, hasta el punto de convertirse en una especie de juego virtual en el que se compite por ver quién logra acumular más “amigos” con los que no se tiene prácticamente nada en común desde lo que se pueda crear una conversación mínimamente constructiva y enriquecedora. De fomentar una entumecedora cultura de la adhesión que favorezca la explotación comercial inescrupolosa y la manipulación política a mansalva. De reproducir ese sopor que induce, precisamente, a hacer las cosas por inercia, tal como la televisión termina transformando a tantos en zombies adictos al zapping y susceptibles de comprar cualquier cosa que se les publicite por poco que le aporte realmente a su bienestar.

Mantener mi cuenta abierta en Facebook, aunque no la usase, hubiese sido como aportar un granito de arena al éxito de ese modelo de negocio mediático que choca tan frontalmente con muchas de mis convicciones más arraigadas. Al fin y al cabo, el número de usarios registrados sigue siendo una métrica importante para llegar a las valoraciones hiperinfladas que les dan los mercados de capitales.

Pero además, el poco tiempo que pasaba en Facebook me resultaba sumamente tóxico. La gran mayoría de los contactos que tenía posteaba la mayor parte del tiempo sore temas que no me aportaban nada más que ruido. Para colmo, a muchos de ellos los conozco en persona, y con la paranoia creciente en cuanto a lo que significa que alguien “deje de ser tu amigo” en Facebook me resultaba bastante incómodo desvincularme de nadie en particular, no fuesen a tomárselo como un insulto.

Así que de momento me limito a mantener presencia en Twitter. Me parece mucho más simple, con una plataforma que se presta menos a la manipulación marketinera rampante, y en el que puedo limitar a mi antojo a quién sigo y a quién no, independientemente de que me sigan o no. También tengo una cuenta en LinkedIn a manera de CV y lista de contactos profesionales que de alguna manera u otra me interesa mantener.

Pues ahí está: un pasito más en dirección de una vida con menos ruido informativo, menos relaciones superfluas y menos contribución pasiva a organizaciones contrarias a mis convicciones.

Un pasito más en pos del minimalismo existencial.

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8 thoughts on “Chau Facebook

  1. Creo que muchas veces, tanto facebook, como twitter o google + tienen el tremendo inconveniente además de la “cultura de la adhesión” de introducir lo que tú llamas “ruido”. La cantidad de estímulos es tan grande, tan variada y tan desestructurada que es imposible mantener la concentración. Una vez que entras es casi inevitable caer una y otra vez en la tentación de dejarte llevar a un lado y a otro sin control ninguno. Así que la solución, aunque drástica me parece totalmente coherente para un minimalista. Un saludo.

  2. Es que ese ruido atronador y el espantoso formato forman parte de su modelo, es lo que consigue que la gente pase tantas horas en Facebook y sus “inginieros” lo tienen muy claro. Yo ya no abro la “página de Inicio”. Recibo unas pocas notificaciones de determinadas personas o páginas y lo que publico es en automático desde mi blog y Scoop.it. Considerando eso, si no he borrado la cuenta es porque esas notificaciones son de varios gremios muy diferentes, algunos de los cuales ya ni siquiera se esfuerzan en publicar información ni eventos fuera de Facebook :/

  3. Pingback: 10 consejos para superar la adicción a facebook y otras redes sociales

  4. algo se me está contagiando ya de ese espíritu minimal, porque desde el pasado 2 de mayo (y no sin tintes revolucionarios) yo también tengo desactivada mi cuenta de facebook. tenía pendiente publicar un post sobre ello y de repente me encuentro el tuyo ;D Creo que cuando empiezas a llenar tu vida con cosas interesantes, eso lleva adherido eliminar las cosas que no lo eran tanto… empiezo a pensar que son procesos paralelos, y un buen síntoma ;)

  5. Pingback: Los Peligros del Viaje Minimalista | Mínimum Opus

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